Desde estudios confiables, posibles tratamientos para la esquizofrenia.

 Tratamientos para la esquizofrenia.

A la hora de un posible tratamiento para la esquizofrenia, generalmente se hace con medicamentos antipsicóticos, es por ello que se han hecho diversos estudios enfocados en este tipo de medicamentos.



           Por ejemplo, un artículo en el que se menciona que el inicio rápido del tratamiento farmacológico es vital, especialmente dentro de los 5 primeros años posteriores al primer episodio agudo, es allí donde se debe elegir un antipsicótico, aunque las guías clínicas coinciden en que todos son igualmente eficaces para el tratamiento de los síntomas positivos (alucinaciones, falta de cooperación, hostilidad e ideas paranoides); ahora bien, después del inicio de la medicación, esta debe continuarse durante al menos dos semanas, para poder valorar los efectos del fármaco sobre la persona. También existen medicamentos que son inyectables, que, aunque tienen beneficios tanto para los pacientes, las familias y los médicos, pero su uso es poco (Escamilla-Orozco et al., 2021).


Hilado a lo anterior, un artículo español enfocado en las formulaciones inyectables de liberación prolongada (ILP), que surgen para mejorar la adherencia con el potencial asociado de reducir el riesgo de recaídas, y su aplicación es diferente en forma y cantidad, dependiendo del país, sin embargo, los autores concluyen que, aunque es necesario aumentar las pruebas existentes respecto a las ventajas de los antipsicóticos ILP y la diferenciación entre aquellos disponibles actualmente, su utilización seguirá probablemente creciendo impulsada por la experiencia clínica (Arango et al., 2019).


 Finalmente, en Medellín, Colombia, se ha realizado un estudio con el objetivo de analizar las brechas existentes para el diagnóstico y tratamiento de la esquizofrenia, obteniendo como resultado de estas brechas para el diagnóstico y el tratamiento fueron: grave ruptura biográfica, deterioro en la calidad de vida, pérdida de la productividad social y empeoramiento de otras enfermedades físicas, es decir, son diversas las circunstancias que confluyen para generar y mantener las brechas para el diagnóstico y el tratamiento de la esquizofrenia en estos pacientes. La esquizofrenia es un trastorno prioritario por la prevalencia, la cronicidad, la discapacidad, la muerte prematura y la carga económica que genera. Se requiere de forma prioritaria, implementar medidas pragmáticas conducentes a superar las brechas en esquizofrenia (Giraldo et al., 2018)

 Desde estudios confiables, revisar cuales son las respuestas a cada técnica:

Como se ha visto hasta ahora, diversas técnicas para analizar las respuestas psicofisiológicas en la esquizofrenia son ampliamente usadas para realizar diferentes tipos de estudios en pro de entender un poco más el funcionamiento de dicho trastorno, por ende, a continuación, se ejemplificarán algunos estudios que han utilizado TEP, EEG, RMf, entre otras técnicas para analizar la esquizofrenia más a fondo.

En el primero de ellos, realizado por Digiacamo, et al. (2006):

Se presenta estudios de EEG espontáneo, de sincronización neuronal, de coherencia, de microestados cerebrales, de potenciales evocados (PE) como el P50, el P300, el potencial de disparidad (MMN), el potencial de reconocimiento (PR), el N400, la variación contingente negativa (CNV), la variación negativa post imperativa (PINV) y la negatividad relacionada con el error (NRE) en relación con distintos aspectos de la esquizofrenia: aportaciones clínicas, diagnóstico, evaluación de modelos cognitivos y de algunas hipótesis sobre los cambios funcionales del cerebro durante la enfermedad.

En los diversos estudios EEG se observa de forma constante alteraciones presentadas por los pacientes esquizofrénicos. Los PE suelen tener su amplitud disminuida, lo cual podría ser causado por: cambios de base presentes en el EEG espontáneo, como el aumento de theta y alfa lenta; aumento de variabilidad de la latencia de respuesta neuronal a los estímulos; aumento de la intensidad de ruido cortical durante el procesamiento de la información y disminución de la intensidad de la señal. Alteraciones tan generalizadas, presentes en los PE, microestados, EEG espontáneo, en los estudios de coherencia, parecen indicar un déficit general de la organización funcional de la red cortical, con una desconexión funcional entre varias regiones cerebrales que se manifestaría como síntomas propios de la esquizofrenia.

Como segundo artículo a mencionar, se tiene el trabajo realizado por Salgado-Pineda y Vendrell (2004) se mencionan varios hallazgos trascendentes en la base psicobiológica de la esquizofrenia dadas por el uso de la resonancia magnética, como: hallar la existencia de diversas anomalías estructurales en el tálamo, el hipocampo, la región del cíngulo anterior y las regiones corticales y temporo parietales; además de eso, gracias a las imágenes obtenidas por la RMf, se observan varias regiones hipo funcionales ante tareas neuropsicológicamente deficitarias, y se pueden detectar anomalías en la sustancia blanca indicativas de alteraciones en la conectividad cerebral, entre otros.

Un siguiente artículo viene de la mano de Gil, et al. (2009) en donde, en un grupo de 36 pacientes con diagnóstico de esquizofrenia en período de remisión, se realizaron potenciales evocados cognitivos, para obtener la amplitud y latencia de la onda P300, con cuatro electrodos activos ubicados en F3, Fz, Cz y Pz, según el sistema electroencefalográfico 10-20. Lo que encontraron fue que en todos los electrodos se obtuvo una amplitud disminuida y una prolongación de la latencia en el grupo de pacientes; las diferencias fueron estadísticamente significativas (p<0,05). Esto quiere decir que las alteraciones de la onda P300 en pacientes con esquizofrenia se pueden considerar un endofenotipo o marcador biológico del trastorno, que podría permitir usar esta metodología en otro tipo de estudios biológicos.


Referencias

Giraldo, M. D., Restrepo, D., Montoya, L., & Taborda, E. (2018). Brechas para el diagnóstico y el tratamiento de la esquizofrenia en Medellín, Colombia. Serie de casos. Revista CES Salud Pública, 9(2), 71–82.

Arango, C., Baeza, I., Bernardo, M., Cañas, F., de Dios, C., Díaz-Marsá, M., García-Portilla, M. P., Gutiérrez-Rojas, L., Olivares, J. M., Rico-Villademoros, F., Rodríguez-Jiménez, R., Sánchez-Morla, E. M., Segarra, R., & Crespo-Facorro, B. (2019). Long-acting injectable antipsychotics for the treatment of schizophrenia in Spain. Revista de Psiquiatría y Salud Mental (English Edition), 12(2), 92–105. https://doi.org/10.1016/J.RPSMEN.2018.03.004

Escamilla-Orozco, R. I., Becerra-Palars, C., Armendáriz-Vázquez, Y., Corlay-Noriega, I. S., Herrera-Estrella, M. A., Llamas-Núñez, R. E., Meneses-Luna, Ó., Quijada-Gaytán, J. M., Reyes-Madrigal, F., Rosado-Franco, A., Rosel-Vales, M., Saucedo-Uribe, E., & Especial, A. (2021). S(4)1 Tratamiento de la esquizofrenia en México: recomendaciones de un panel de expertos Treatment of schizophrenia in Mexico: recommendations from an expert panel Correspondencia: GACETA MÉDICA DE MÉXICO. Gac Med Mex, 157, 1–12. https://doi.org/10.24875/GMM.M21000501